Ser feliz es clave para tener éxito

Ser feliz es clave para tener éxito

 Si te dieran a elegir entre tener éxito en tu trabajo o ser feliz, ¿qué elegirías? ¿Ser feliz? ¿Tener éxito?

 Tranquilo, no vamos a pedirte que elijas. De hecho, estamos plenamente convencidos de que puedes ser feliz y tener éxito sin tener que renunciar a ninguna de las dos cosas. Pero tenemos un consejo que darte: no esperes a tener éxito para comenzar a ser feliz.

 Tu estado de ánimo dice mucho de ti.

 Eso es algo muy importante, porque si fueras un director de recursos humanos de una empresa, ¿contratarías a alguien que se presenta a la entrevista con cara de pocos amigos o demasiado serio? ¿y a alguien que en sus comentarios de Linkedin se muestra antipático o negativo? Bueno, tal vez te ficharían como tertuliano de un programa del corazón, pero puede que esa no sea tu pasión.

 Más allá de la broma, para tener éxito primero hay que ser feliz. Y también, tienes que transmitirlo. Está demostrado que si eres una persona agradecida, positiva, amable y optimista transmites una energía más positiva. Y eso es algo que se contagia. Hoy, más que nunca, el trabajo colaborativo requiere equipos que se comuniquen, que hablen entre ellos, que sepan escuchar, dialogar… y siempre es más fácil trabajar con personas proactivas y sonrientes que con alguien que irradia negatividad.

 Además, está demostrado que la gente que tiene tiempo para cuidarse y hacer ejercicio tiene más probabilidades de éxito. La crisis del Covid y el teletrabajo ha hecho que muchas personas cuando terminan su jornada de trabajo descubren que no se han movido en todo el día ni han pisado la calle. El estrés y la rutina conviene sacarlas a pasear y quemarlas en un gimnasio, una piscina o caminando por la calle.

 Bien, ahora ya sabes que la gente sonriente, amable, que hace ejercicio y que interactúa con los demás tiene más posibilidades de alcanzar sus objetivos, pero…, ¿cuáles son esos objetivos?

 Tenerlos claros es el siguiente paso.

 Define tus objetivos

 Lo primero: te recomendamos que no elijas más de 2 o 3. Mejor centrarte en unos pocos que intentar abarcar demasiados y no poder cumplirlos todos. Así focalizarás tus esfuerzos y será más fácil para ti.

 Lo segundo: esos objetivos tienen que ser MARTE. Es decir…

 Medibles. Porque si puedes medirlos nunca sabrás si has alcanzado tu objetivo.

 Alcanzables. Que conseguirlos no sea una misión imposible y que dependan de ti y no de variables que no controlas.

 Retadores. Que te obliguen a luchar por ellos cada día. Que sean ilusionantes.

 Temporales. Es importante que te plantees tiempos concretos para no quedarte atrapado en la nada.

 Específicos. Tienen que ser claros y concretos.

 Según Rubén Turienzo, especialista en Rendimiento y Dirección por objetivos, estos objetivos deben responder a 6 preguntas básicas.

 Primera: ¿Qué pretendemos conseguir?

 Segunda: ¿Cuál es nuestro propósito? El para qué.

 Tercera: ¿Quiénes somos? Desde el punto de vista de nuestro talento. Desde nuestras fortalezas y oportunidades.

 Cuarta: ¿Con quién queremos conseguirlos? Es decir, ¿vamos a hacerlo solos o vamos a buscar a compañeros de viaje?

 Quinta: ¿Cómo vamos a hacerlo?

 Sexta: ¿Cuándo vamos a empezar?

 A medida que lo vayamos cumpliendo, seremos un poco más felices, y, a su vez, ser felices nos ayudará a conseguirlos.

 Y ahora, dinos, ¿estás preparado para encontrar la felicidad y el éxito?

 

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